Dolor de hombro en adulto mayor
El dolor de hombro es una de las causas más frecuentes de limitación en personas mayores de 65 años. Puede aparecer de forma progresiva, después de un esfuerzo o incluso sin un desencadenante claro. Aunque muchas veces se debe al desgaste natural de las estructuras del hombro, no debe considerarse “normal” ni resignarse a vivir con él, ya que existen tratamientos que pueden mejorar de forma significativa la calidad de vida.
1. Por qué aparece el dolor de hombro en esta etapa de la vida
Con el envejecimiento, los tejidos del hombro se ven más expuestos a lesiones y degeneración:
- Desgaste del manguito rotador: los tendones que permiten levantar y girar el brazo se deterioran con el tiempo, pudiendo sufrir desgarros parciales o completos.
- Tendinitis y bursitis: la inflamación de tendones y bolsas sinoviales es una causa común de dolor.
- Artrosis de la articulación acromioclavicular o glenohumeral: el desgaste del cartílago produce dolor, rigidez y chasquidos.
- Calcificaciones: depósitos de calcio en los tendones que generan dolor intenso en determinados movimientos.
- Rigidez (hombro congelado): aunque más frecuente en personas con diabetes, también puede presentarse con la edad.
2. Síntomas frecuentes
- Dolor al mover el brazo, especialmente al levantarlo o girarlo.
- Molestias nocturnas que dificultan el sueño.
- Rigidez y limitación de movimientos.
- Pérdida de fuerza en el brazo afectado.
- En casos avanzados, dificultad para realizar actividades cotidianas como peinarse o vestirse.
3. Cuándo consultar al especialista
Debe valorarse una consulta médica si:
- El dolor se mantiene más de 3–4 semanas sin mejorar.
- Existe dolor nocturno que interrumpe el sueño.
- Se nota pérdida de fuerza o movilidad en el brazo.
- El hombro presenta inflamación importante tras un golpe o caída.
- Hay sospecha de rotura del manguito rotador o artrosis avanzada.
4. Tratamiento y cuidados
El manejo del dolor de hombro en mayores de 65 años debe adaptarse a la causa y al estado general de cada paciente. Las opciones más habituales son:
- Ejercicio y fisioterapia: programas de movilidad y fortalecimiento muscular para mantener la función del hombro.
- Tratamiento médico: analgésicos y antiinflamatorios, siempre bajo supervisión.
- Infiltraciones: en algunos casos, la aplicación de medicación directamente en la articulación o los tendones puede aliviar el dolor.
- Rehabilitación funcional: técnicas específicas para recuperar fuerza, coordinación y amplitud de movimiento.
- Cirugía: indicada en casos seleccionados, como roturas importantes del manguito rotador o artrosis avanzada con gran limitación.

5. Consejos para la vida diaria
- Evitar movimientos bruscos o repetitivos por encima de la cabeza.
- Realizar ejercicios de estiramiento y movilidad suaves a diario.
- Aplicar calor local para aliviar la rigidez, o frío en fases de dolor agudo.
- Mantener una postura correcta y evitar cargar pesos de forma unilateral.
- Acudir al médico de forma temprana: tratar el dolor a tiempo mejora el pronóstico.
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