¿Que es la artrosis de cadera?
1. Que es la artrosis de cadera
La artrosis de cadera, también llamada coxartrosis, es una enfermedad crónica y progresiva que afecta la articulación de la cadera. Se caracteriza por el desgaste del cartílago articular, lo que produce dolor, rigidez y una disminución progresiva de la movilidad. Con el tiempo, puede limitar de forma significativa las actividades diarias como caminar, subir escaleras, agacharse o vestirse.
1.1. Cómo funciona la articulación de la cadera?
La cadera es una de las articulaciones más grandes y estables del cuerpo humano. Es una articulación esferoidal o "en bola y cavidad", formada por:
- La cabeza del fémur (hueso del muslo), que tiene forma redondeada.
- El acetábulo, una cavidad en la pelvis donde encaja la cabeza femoral.
Ambas superficies están cubiertas por cartílago articular, un tejido liso, firme y elástico que permite que los huesos se deslicen uno sobre otro sin fricción. Además, la articulación está protegida por una cápsula articular, líquido sinovial (que lubrica) y múltiples músculos y ligamentos que le dan soporte y estabilidad.
1.2. Qué sucede en la artrosis de cadera?
Con el paso del tiempo (o en algunos casos, por causas específicas), el cartílago de la cadera comienza a degenerarse o desgastarse. Esto provoca:
- Pérdida de la superficie lisa del cartílago, haciendo que los huesos rocen directamente entre sí.
- Inflamación de la articulación, con engrosamiento de la cápsula sinovial.
- Formación de osteofitos o "picos de hueso" en los bordes articulares.
- Disminución del espacio articular observable en radiografías.
- Cambios en la forma o alineación de la articulación.
Este proceso produce dolor progresivo, pérdida de movimiento y, en etapas avanzadas, deformidad e incapacidad funcional.
1.3. Tipos de artrosis de cadera
Existen dos tipos principales:
1. Artrosis primaria
No tiene una causa claramente identificable. Suele estar relacionada con el envejecimiento, la genética y el desgaste natural de la articulación. Es más frecuente en personas mayores de 60 años.
2. Artrosis secundaria
Se desarrolla como consecuencia de otros problemas articulares o esqueléticos, como:
- Displasia del desarrollo de la cadera.
- Traumatismos previos (fracturas, luxaciones).
- Enfermedad de Perthes o epifisiolisis en la infancia.
- Artritis inflamatorias (como la artritis reumatoide).
- Necrosis avascular de la cabeza femoral.
- Infecciones articulares (artritis séptica).

1.5. Síntomas de la artrosis de cadera
Los síntomas se desarrollan de manera lenta y progresiva. Los más comunes incluyen:
- Dolor en la ingle, muslo, nalga o incluso irradiado hacia la rodilla.
- Rigidez articular, especialmente al levantarse por la mañana o tras periodos de inactividad.
- Pérdida de movilidad, como dificultad para cruzar las piernas o agacharse.
- Cojeo o alteraciones en la marcha.
- Crujidos o chasquidos al mover la articulación.
- Debilidad muscular por desuso.
Con el tiempo, estos síntomas pueden interferir con actividades básicas como ponerse los zapatos, entrar o salir del coche, o subir escaleras.
1.6. Diagnóstico
El diagnóstico se basa en:
1. Evaluación clínica
- Historia médica detallada.
- Evaluación del tipo, localización e intensidad del dolor.
- Prueba de movilidad, fuerza y presencia de rigidez o chasquidos.
2. Pruebas de imagen
- Radiografías: muestran el estrechamiento del espacio articular, osteofitos, esclerosis del hueso subcondral y deformidades óseas.
- En casos específicos, se puede usar resonancia magnética para valorar el cartílago, la médula ósea o tejidos blandos.

1.7. Evolución natural de la enfermedad
La artrosis de cadera suele avanzar de forma lenta. Algunas personas mantienen síntomas leves durante años, mientras que en otros casos el deterioro es más rápido. Con el tiempo, puede llegar a causar:
- Dolor constante, incluso en reposo.
- Rigidez extrema y pérdida casi total del movimiento.
- Cambios en la longitud de la pierna.
- Dependencia de ayudas externas para caminar o realizar tareas básicas.
1.7. Tratamiento
Tratamientos conservadores (no quirúrgicos)
Están orientados a aliviar síntomas y mejorar la función:
- Educación y autocuidado: mantener un peso saludable, evitar sobreesfuerzos, calzado adecuado.
- Ejercicio y fisioterapia: para fortalecer la musculatura de cadera y tronco, y mejorar el rango de movimiento.
- Medicamentos:
- Analgésicos (paracetamol).
- Antiinflamatorios no esteroides (AINEs).
- Relajantes musculares (en casos con contractura o espasmos).
- Terapias complementarias: aplicación de calor, frío, masajes, hidroterapia.
- Ayudas para la marcha: como bastón, especialmente si el dolor es intenso o la marcha está alterada.
- Infiltraciones: en algunos casos, se puede usar corticoides intraarticulares para controlar brotes de dolor inflamatorio.
Aunque estos tratamientos pueden aliviar los síntomas, no detienen el progreso del desgaste articular.
1.8. Cuándo considerar tratamiento quirúrgico?
El tratamiento quirúrgico se plantea cuando:
- El dolor es constante y limita actividades diarias.
- La movilidad está gravemente reducida.
- El paciente no mejora con medidas conservadoras.
- Hay deformidad articular evidente o alteración importante en la marcha.
En estos casos, la opción más frecuente es la cirugía de reemplazo articular , esto es una artroplastia total de cadera o prótesis total de cadera.
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