¿Qué es la artrosis de rodilla?
1. ¿Qué es?
La artrosis hace referencia al deterioro y desgaste de nuestras articulaciones con el paso de los años. Todos la tendremos en mayor o menor grado a lo largo de la vida, dependiendo de muchos factores, genéticos, hábitos, lesiones, etc.
En la rodilla es por tanto una enfermedad de larga evolución, causada por los cambios degenerativos de la superficie articular de los huesos que la componen, el fémur, la tibia y la rótula. Cuánto está muy avanzada, afectan también estructuras internas de la rodilla como meniscos y ligamentos, hasta llegar al roce de un hueso contra otro. Estos cambios habitualmente se acompañan de una deformidad progresiva de la rodilla, hacia adentro o afuera según sea el caso y una pérdida progresiva de la movilidad.
2. Cuadro clínico y signos de alerta
2.1. Dolor. Suele ser de aparición lenta y progresiva especialmente en la zona anterior e interna de la rodilla, inicialmente solo se presenta al realizar esfuerzos físicos, o en actividades cotidianas como levantarse de la silla o utilizar escaleras, pero luego puede afectar toda la rodilla e incluso irradiarse hacia el muslo o la pierna y estar presente incluso durante el reposo.
2.2. Inflamación. Caracterizada por el aumento de los tejidos blandos alrededor de la rodilla, acompañada de calor y enrojecimiento que suele ser discreto en las mañanas pero luego ir aumentando durante el día y la actividad. No siempre está presente, pero cuando lo está suele incrementarse la sensación de dolor.
2.3. Pérdida de movilidad. Cuando la enfermedad progresa es frecuente que se pierda progresivamente la capacidad para extender o doblar la rodilla completamente, dificultando actividades de la vida diaria como subir y bajar escaleras, subir y bajar del coche, levantarse de una silla. Suele asociarse además a la sensación de rigidez que aumenta y se hace más dolorosa después de estar un tiempo en la misma posición, por ejemplo, al levantarse de una silla después de permanecer una hora sentado. La sensación de punzada, pinchazo, es también frecuente debido al daño secundario que sufren estructuras internas de la rodilla como meniscos y ligamentos.
2.4. Crujidos articulares e inestabilidad. En los estados más avanzados de la enfermedad y debido al deterioro del cartílago articular y de las estructuras internas de la rodilla (meniscos, ligamentos), y fundamentalmente debido al roce o fricción de un hueso contra otro, es frecuente escuchar crujidos al mover la rodilla. A menudo estos son dolorosos y dan sensación de inestabilidad durante actividades como subir escaleras, o simplemente al caminar.
2.5. Líquido articular. Existe una membrana sinovial que recubre y encapsula toda la rodilla. Está es la responsable de producir la pequeña cantidad de líquido que normalmente lubrica la articulación. En la mayoría de los pacientes con artrosis esta membrana se engruesa y produce una cantidad de líquido mayor de lo normal. A esto de le llama “hidrartros”, que además de aumentar con la actividad y el esfuerzo, la elevada presión que produce en los tejidos puede resultar muy doloroso, siendo necesaria su extracción. El análisis de este líquido, sus características físicas y bioquímicas pueden determinar problemas específicos en la rodilla.
2.6. Alteración en la forma de caminar. Con motivo de la rigidez que hace parte de la enfermedad, lo más habitual es que se pierda de forma progresiva la capacidad para extender completamente la rodilla. Esto ocasiona una cojera que al inicio es muy discreta, pero con el tiempo puede aumentar de forma significativa, lo que asociado al dolor obligará al paciente a utilizar un bastón o muleta para caminar.
3. Cómo se diagnostica
La evaluación y exploración clínica cuidadosa del aspecto, movilidad, estabilidad, ubicación de puntos dolorosos, y algunas maniobras específicas determinarán inicialmente el grado de afectación clínica de la rodilla.
En la mayoría de los casos será necesaria la realización de un estudio radiológico completo, que debería incluir las dos rodillas en proyección anteroposterior y lateral, idealmente con el paciente en posición de pie, para poder valorar el estado real de la articulación y el efecto de la carga del peso corporal sobre la misma.
Está mostrará en cada caso el grado de pérdida del cartílago articular, el pinzamiento y estrechamiento de la zona más afectada de la rodilla, así como la deformidad y formación anormal de hueso periférico. En el estado más avanzado es evidente el contacto hueso - hueso y la pérdida de la congruencia articular.

4. Tratamientos disponibles:
En primer lugar hay que entender que la artrosis no se cura con medicamentos. Sin embargo, los síntomas que ocasiona y la progresión del desgaste y afectación del hueso que ocasiona, si se pueden tratar.
El dolor, la inflamación y la pérdida de movilidad pueden mejorar significativamente con el tratamiento y además es posible prevenir un mayor compromiso de la articulación.
Dos premisas muy importantes:
1. Todo aquello que aumente la carga que soporta la rodilla, aumenta el desgaste de la rodilla con artrosis, y los síntomas que le acompañan. Exceso de peso, carga de objetos pesados, etc.
2. Una buen estado de los músculos del muslo (cuádriceps), es la mejor protección ante las fuerzas que soporta la rodilla y ocasionan su desgaste.
4.1. No quirúrgicos:
- La primera línea de tratamiento va dirigida a proteger las rodillas, esto incluye la pérdida de peso, el ejercicio y caminata suave, bicicleta, natación.
- El uso de rodilleras suaves o vendajes puede dar confort y alivio a una rodilla dolorosa, así como mejorar la sensación de estabilidad. Sin embargo, si la rodilla tiene una cantidad importante de líquido en su interior , o está muy inflamada, puede aumentar la sensación de dolor.
- La fisioterapia en sesiones periódicas es de gran ayuda para el control de los síntomas y el mantenimiento de la masa muscular.
- La utilización de cremas antiinflamatorias comerciales, y la aplicación frecuente de hielo y/o calor en la zona, puede ser de gran ayuda.
- Por otra parte la utilización de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios mejoran los síntomas en grado variable. Estos deben ser usados con precaución y siempre con indicación médica para evitar efectos no deseados o que afecten otros medicamentos.
- Existen otro tipo de medicamentos llamados condroprotectores, que como su nombre lo dice, protegen el cartílago articular, mejoran su calidad y resistencia, aliviando los síntomas dolorosos que la rodilla con artrosis ocasiona.
- Las infiltraciones o inyecciones también son una alternativa muy utilizada para el tratamiento de la artrosis de rodilla. Estás de pueden poner dentro de la articulación o en los tejidos que la rodean. Las infiltraciones más utilizadas son las de Corticoide y las de ácido Hialurónico.
- El corticoide actúa como un antiinflamatorio potente a nivel local, mejorando los síntomas agudos durante las épocas de mayor dolor. Se debe tener precaución con su administración en algunos pacientes (diabéticos, hipertensos, etc), y control por el médico. Aunque farmacológicamente actúan durante corto tiempo, en ocasiones puede dar alivio incluso durante meses a algunos pacientes.
- El ácido hialurónico es en realidad un medicamento y un gel denso que protege, lubrica y nutre el cartílago articular de la rodilla. Su actividad y efectividad depende de su peso molecular y existen diferentes presentaciones comerciales con características diferentes. Su aplicación normalmente se realiza en el espacio articular, la mejoría obtenida con su efecto es prolongada, y puede ser de hasta 12 meses dependiendo del producto utilizado. El ácido hialurónico suele ser muy bien tolerado, es inocuo y no afecta la utilización de otros medicamentos.
4.2. Tratamiento Quirúrgicos:
“Siempre debería ser la última opción”.
- Cuando se han intentado todos los tratamientos médicos posibles durante un período no inferior a 6 meses y no se ha conseguido mejoría alguna se puede considerar el tratamiento quirúrgico.
- Cuando los síntomas en la rodilla son muy severos, o se acompañan de deformidad e inestabilidad, y limitan la capacidad del paciente para las actividades habituales de su vida diaria, y afecta de forma relevante la calidad de vida, puede considerarse el tratamiento quirúrgico.
- No es recomendable cuando los síntomas son leves o moderados y ocasionales. Y cuando más tarde se pueda realizar en términos de edad, mejor será el resultado y el beneficio obtenido.
- En estadios iniciales de la artrosis es posible hacer procedimientos menores como la artroscopia, osteotomía para intentar retrasar la necesidad de poner una prótesis. Sin embargo no en todos los casos el resultado cumple con las expectativas del paciente.
- La Prótesis de Rodilla es el tratamiento definitivo de la artrosis severa que no mejora con ningún otro tratamiento. Significa el reemplazo de la superficie articular de la rodilla por una articulación hecha de un metal especial, diseñada específicamente para su uso en humanos. Sus resultados suelen ser muy satisfactorios y permiten una pronta recuperación del paciente.
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